¿Qué entendemos por Integración Productiva?

La integración productiva puede ser definida como una estrategia empresarial de internacionalización y mejora de la competitividad que contempla algún grado de asociatividad y/o cooperación con agentes económicos de otros Estados Parte. 

Es posible identificar diferentes tipos de integración productiva. Por un lado, los esquemas de tipo vertical son aquellos que se configuran en base a patrones de especialización productiva a lo largo de una cadena de valor. A su vez, la integración horizontal tiene lugar entre agentes que, en base a la complementariedad de sus capacidades, desarrollan de manera conjunta inversiones, compras, procesos productivos, acciones de promoción y comercialización, etc.

Desde la perspectiva del MERCOSUR, la integración productiva puede ser el camino más apropiado para desarrollar nuevas ventajas competitivas en la región, diversificar las estructuras productivas hacia segmentos de mayor valor agregado, conformar cadenas regionales de valor y generar empleo de calidad, contribuyendo de esta manera a la consolidación de un proceso de integración económica más profundo y ambicioso, cuyo alcance trascienda al tradicional enfoque comercial.

Desde el punto de vista empresarial, la integración productiva puede perseguir diferentes objetivos, como ser un mejor aprovechamiento de las capacidades existentes y la generación de nuevas capacidades, el desarrollo de economías de escala, la incorporación de tecnología y/o diseño, la conformación de alianzas estratégicas para acceder a nuevos mercados, entre otros aspectos vinculados con la mejora de la competitividad.

En líneas generales, la integración productiva puede ocurrir de manera espontánea en base a oportunidades de negocios. En este esquema, el rol de coordinación queda librado al mercado, por lo que la existencia de fallas relacionadas con factores idiosincráticos, el acceso a la información u otras cuestiones suelen generar incentivos negativos a la cooperación entre agentes, excluyendo a los de menor tamaño relativo y dando lugar a un resultado subóptimo desde el punto de vista social. 

De esta manera, para maximizar los beneficios asociados a la integración productiva se hace evidente la necesidad de contar con mecanismos públicos de coordinación. Esto implica tanto el desafío de generar un ambiente propicio para la asociatividad empresarial, como así también la posibilidad de avanzar en el diseño y la implementación de bienes públicos regionales de apoyo a la integración productiva (vinculados con aspectos logísticos, regulatorios, financieros y asistencia técnica, entre otros). 

Es precisamente en este sentido que en el año 2008 el MERCOSUR, a través de la Dec. CMC N°12/08, aprobó el Programa de Integración Productiva con el objetivo de contribuir a fortalecer la complementariedad productiva y promover la participación de las pequeñas y medianas empresas en las cadenas regionales de valor, a fin de profundizar la integración, reducir las asimetrías que afectan especialmente a los países de menor tamaño económico relativo y alcanzar una distribución más equitativa de los beneficios asociados al proceso de integración regional.